Descripción del proyecto

Ruta en bici por Barcelona: del mar a la montaña

Estrenamos nuestras rutas en bicicleta por Barcelona y cercanías con una ruta que nos llevará desde el Parc del Fòrum hasta Montjuïc, y lo hacemos de la mano de la Supercharger 2 de Riese & Müller

Estrenamos nuestras rutas en bicicleta por Barcelona y cercanías con la ruta “Mar y Montaña”, que nos llevará desde el Parc del Fòrum hasta Montjuïc. Este itinerario nos permitirá pedalear en llano por el Passeig Marítim disfrutando del mar, descubrir barrios emblemáticos como el de la Barceloneta y poner a prueba nuestras piernas subiendo el desnivel hasta el mirador del Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC). Hacemos la ruta con una bici eléctrica de alta gama: la Supercharger 2 GT Rohloff de la marca alemana Riese & Müller. ¡Vamos allá!

La ruta se extiende a lo largo de 15 kilómetros y se realiza sin mayor dificultad en un par de horas, dependiendo de las veces que pares a repostar o a disfrutar del paisaje. Si al acabar te quedas con ganas de más, siempre puedes hacerla en sentido contrario y volver al punto de inicio.

Punto de partida: el Fòrum

Empezamos nuestro trayecto en el Parc del Fòrum, que ofrece una gran explanada donde podremos pedalear con total libertad y probar los distintos modos disponibles a través del monitor de la Supercharger 2. Podemos usar la bici sin asistencia en su modo «Off», o con asistencia eléctrica en sus modos «Tour», «Eco», «E-mtb» y «Turbo». Su doble batería integrada es perfecta si haces trayectos largos, con una autonomía de 200 km, o si eres de los que te olvidas a menudo de cargar la bici.

Encaramos hacia el Paseo Marítim, desde el que podemos ver la playa de Llevant a nuestra izquierda. En este tramo se alternan partes de asfalto y otras de tierra, y coexisten un carril bici y un espacio sin delimitar para los peatones.

Recorremos las playas de la Mar Bella, Bogatell y Nova Icaria sin dejar el lado del mar. Usamos la Supercharger 2 en su modo sin asistencia y apreciamos que es una bici estable, cómoda, fácil de maniobrar y que no ofrece resistencia al pedaleo.

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Los numerosos mástiles de los barcos y las dos emblemáticas torres nos anuncian que hemos llegado al Port Olímpic, donde podremos tomar algo en un chiringuito o disfrutar de especialidades marineras en alguno de sus restaurantes. La mayoría de los locales de esta zona tienen una parte al aire libre en la que descansar con nuestra bici al lado.

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Descubrimos la Barceloneta

Seguimos por el Passeig Marítim hasta llegar a la calle de Andrea Dòria que nos adentra en el corazón de la Barceloneta: la plaza del Poeta Boscà, donde está el mercado y donde podremos encontrar un poquito de sombra y el ambiente animado de este barrio de pescadores. Si te apetece entrar al mercado, recuerda que por normativa municipal debemos dejar la bicicleta aparcada fuera, aunque entre semana o en momentos de poca concurrencia de público, generalmente no tienen problema en que pases con ella al lado.

¿Sabías que la Barceloneta no existía en la época medieval? No fue hasta 1753 cuando se puso la primera piedra de este barrio marinero que hasta entonces no era más que un islote donde se acumulaba tierra que venía del mar.

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Pedaleando por el nuevo rompeolas

Dejamos atrás la Barceloneta por una de sus callejuelas inconfundibles, la calle del Baluard, hasta volver a encontrar el mar y seguir en dirección al Hotel W, conocido como Hotel Vela, un hotel de lujo inaugurado en 2009 que ha cambiado el skyline barcelonés.

Bordeamos el hotel por su lado derecho subiendo una rampa para acceder a la plaza Rosa dels Vents, de la que parte el Nou Passeig del Trencaones, inaugurado en 2018, y que nos permite adentrarnos en el mar y pedalear con agua a ambos lados. Es un lugar fantástico tanto para los amantes de la bici como para los de la fotografía.

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Volvemos hacia el Paseo Marítimo hasta la plaza del Mar y cruzamos el paseo Juan de Borbón para ir por el Pla de Miquel Taradell, una explanada que nos permite compartir espacio con los peatones sin problema hasta llegar al Passeig de Colom. Aquí nos encontramos con la mítica estatua de Mariscal “La gamba” que nos saluda con sus pinzas y nos recuerda los cambios que experimentó esa zona durante las Olimpiadas del 92.

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Seguimos pedaleando por el paseo sobre el carril bici y prestamos especial atención a unas señales verticales que lo obstaculizan por su lado derecho. Hay espacio para sortearlas sin demasiado problema pero es conveniente estar atentos.

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Aparecen el Moll de la Fusta a la izquierda y nuestras queridas Ramblas a la derecha, que dejamos atrás para llegar a la rotonda de Drassanes y subir por Paral·lel.

La avenida Paral·lel, famosa por sus teatros, cuenta con un carril bici segregado y bidireccional, por lo que debemos asegurarnos de dejar el carril izquierdo libre para los que vaya en dirección al mar. La ligera pendiente ascendente nos permite ir calentando para lo que será la parte final de nuestra ruta. Usamos ahora la bici en su modo «Tour» y observamos que la asistencia eléctrica se activa con una gran suavidad. Esto se debe a los sensores de su motor Bosch de cuarta generación, que detectan la fuerza y la velocidad con la que pedaleamos, para adaptarse a nuestras necesidades.

Subimos la cuesta hasta el MNAC

Llegamos a la plaza España y subimos, franqueados por las Torres Venecianas, por la avenida Maria Cristina donde aparece nuestro destino final: el Palau Nacional, construido como la mayoría de los edificios de la zona con motivo de la Exposición Universal de 1929.

Giramos a la derecha por la calle Francesc Ferrer Guàrdia y encaramos nuestra subida cambiando de marcha entre las 14 disponibles en el cambio electrónico Rohloff de nuestra Riese & Müller.

Llegamos a la rotonda de la plaza Sant Jordi y salimos por la avenida dels Montanyans hasta la entrada del MNAC. Al aproximarnos al museo te aconsejamos que te bajes de la bici porque acostumbra a congregarse mucha gente.

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Aprovechamos para estirar las piernas y acabar la ruta disfrutando de las vistas panorámicas de la ciudad de Barcelona a nuestros pies y de la montaña de Collserola en el horizonte.